domingo, 27 de junio de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
Tratado sintético sobre El arte de la buena lectura Y de la buena escritura
La idea de este breve tratado sobre la buena lectura, surgió tras una conversación con un pariente, sobre cómo decidir a la hora de comprar un libro sin recomendación previa. Su lectura permitiría reconocer sin intervención de la crítica especializada una buena de una mala obra literaria.
A principios de los ochenta viajé a Buenos Aires para recibir mi primer galardón literario, me sentía extasiado: visitando la mítica y luminaria megápolis, conseguí un excelente manual sobre el arte de escribir de Antoine Abalat, quien sostiene una práctica e infalible regla aurica de tres pilares como sostén de una obra literaria.
Estos serían:
CONCISIÓN,
ORIGINALIDAD
ARMONÍA
Aunque reconozco y acepto por válidas estas virtudes, como hedonista lector anhelaría la existencia de otras más: la hermética regla dice: lo que es arriba es abajo y viceversa: macro y microcosmo se rigen por las mismas leyes. Si partiera de Dios que es desde donde debiera partir todo aprendiz de escritor y sabiendo que Dios es lo indeleble, lo imperecedero y es luz al decir de Platón y San Pablo. Siete colores componen el espectro luminoso, siete son las dimensiones, siete sería pues el número básico de toda regla aurica. Siete llegarán a ser los pilares de una inigualable arquitectura literaria.
Para ello bastaría con aumentar cuatro virtudes cardinales a las anteriormente mencionadas para engrandecer la obra y estos pilares pueden sostener aireadamente el edificio cuyo frontis será superado por la complejidad.
Ellos son:
HUMOR,
INTRIGA,
VERACIDAD
PASIÓN.
A las tres primeras: Concisión, originalidad, armonía, las aceptaré como elementales, imprescindibles, ineludibles. Hasta es posible decir que son dimensionales o cuantificables.
A las cuatro agregadas las concibo como abstractas o difícilmente dimensionales y como acrecentadoras de la abundancia de los dones de Dios. Confirmando el principio Hermético, diremos: como es afuera es adentro y viceversa.
Yo soy la opulencia de Dios manifestada ante mí, para mi uso, aquí y ahora. Libro de oro de Saint Germaín.
Elementales
Concisión
Es precisión, es decir la certera dirección con la que se encamina el relato, sin extraviarse. Si un discurso puede abreviarse sin perder su sentido, es sin duda perfectible, aunque a veces el opuesto sea imprescindible para embellecer una obra. Para ejemplo citaré una humorada que puede leerse en el brillante autor argentino Marco Denevi, quien evitando concisión, casi en una licencia literaria: en su divertida “Ceremonia Secreta”, alejándose también de la morbosa vulgaridad en la que se encuentran tentadas a caer las artes actuales frente la diatriba sobre la estética, al vendaval de vulgaridades que recibimos como aleccionadoras en la abundante y generosa producción de textos que se suman a diario a la oferta. Agrega una chispa de humor divino cuando la señorita Leonides Arrufat ejecutando su diaria ceremonia iba a colocar la rama de ortigas en la puerta de la prostituta del barrio la tal Natividad González.
Pero cuando aquella mañana se detuvo frente a la casa de Natividad, cuando abrió la cartera y, conteniendo la respiración (a fin de volverse inmune al veneno de la ortiga), extrajo su mensaje; cuando iba a colocarlo sobre el umbral un rayo cayó sobre ella y la fulminó. El rayo era Natividad.
La cual Natividad, con cara de no haber dormido, con cara de haber estado toda la noche en acecho, pálida y despeinada, se plantó frente a la señorita Leonides y se puso a insultarla clamorosa y concienzudamente. La llamó con nombres erizados de erres y de pes como de vidrios rotos, le adjudicó imprevistos parentescos, le atribuyó profesiones a las que se suele calificar ya de tristes, ya de alegres; la apostrofó como los peores pecadores seremos apostrados el Día del juicio, y, en fin la exhortó a perpetrar con la pobre ortiga los más heroicos y menos vulgares usos y abusos.
Produce felicidad que Denevi no usara las palabras que hubieran sido precisas para no incurrir en una falta de concisión, aunque podemos imaginar en demasía aquellas palabrotas que nacen de la iracunda Natividad.
“Es bueno recordar la existencia de las excepciones”.
Saber cuando usarlas es fruto del esfuerzo sostenido por cultivar el gusto, la elegancia, que siempre irá mejorando ayudados por la lectura de buenos escritores. En este punto quisiera establecer una simetría con el principio de que lo único que no muta es la mutación del taoismo y visualizar el símbolo del Ying y del Yang. Esos dos espíritus, uno blanco aunque lleva un detalle negro, el otro negro, aunque lleva un detalle blanco. Ese conocimiento del balance entre los extremos puestos al servicio del arte es la literatura. El pintor dispone de los colores, el escritor de la palabra.
Toda obra debe meditarse y trabajarse para lograr la mayor expresión en el menor número de palabras posibles, y por sobre todo evitar definir situaciones con expresiones indefinidas.
Según Jean Guittone en “Le trabail Intellectuel” Todo arte de expresar consiste en decir tres veces la misma cosa. Se lo enuncia, se lo desarrolla y finalmente se lo resume en un rasgo.
“Se dice que se lo va a decir
Se lo dice
Se dice que se lo dijo”
Esto que digo se ejemplifica hasta el delirio en el cuento “Crescendo” de Dino Buzatti, refrescante humorada que muestra las infinitas posibilidades de re escritura que tiene un texto, la metamorfosis que sufren la decadente Señorita Anie Mottleri junto a su ilusorio pretendiente el notario Doctor Fassi.
Originalidad
Originalidad es oro, su opuesto: lugar común, en el que caemos por el uso abusivo del idioma, humano instrumento que refleja el estándar verbal del habla y del pensamiento contaminados por la falta de creatividad, nos llevan a caer en la falta de originalidad, esto quita relieve al discurso. Cuando podemos adivinar el sustantivo que sucederá a tal adjetivo o viceversa, hemos caído en esa tendencia que es menester evitar para lograr calidad en un texto literario. Cuando no tengamos algo original que decir, preferible es decirlo llana y desnudamente. Volviendo a la metáfora de Denevi cuando dice erizada de erres y de pes como de vidrios rotos es sin dudas original y posee relieve. Aunque a mí me Recuerda otra que Borges usara antes, en su obra “El inmortal” cuando dice: la lejanía se erizó de pirámides y de torres. Cuan escasos recursos para lograr la descripción de un paisaje. En ambos casos sorprende gratamente la originalidad del uso del verbo erizar.
Decir que tenía la semana erizada de parciales y prácticos.” Fue motivo de divertimento para mis compañeros de universidad el escuchar este comentario. Es bueno recordar así de paso también que para imitar siempre hay que imitar a los grandes, con serio riesgo en caso contrario de parecer un pobre hombre.
Para memoria
No tengo luz en casa
Pero con la vela alcanza
Para alumbrarme la amargura
No son tres puntos de sutura
De Pity Álvarez
Originalidad y creatividad del arte argentino, nos pinta una metáfora sobre el dolor en una crudeza que muestra el lenguaje coloquial, artísticamente utilizado.
Armonía,
Nace de las fuerzas gravitatorias tanto del macro como de los microcosmos igual pero en diferentes dimensiones, se refleja en el universo de las letras tanto en la armonización o musicalidad que subyace debajo del uso del idioma, la sucesión de palabras, como en el entramado de las palabras en el diseño de la obra. La musicalidad viene de la sonoridad Todos recordamos frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella lejana tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Del magistral Gabriel García Marquez en la inolvidable novela cien años de soledad. Cuya musicalidad casi suena como el redoble de tambores que precede al fusilamiento. Esa especie de sagradas escrituras de la saga familiar cuyas aguas inundaron primero la obra de Faulkner, posee esa musicalidad, esa armonía: Macondo era entonces una veintena de casas de caña brava y barro a orillas de un río de aguas diáfanas que se deslizaban entre piedras blancas y pulidas como enormes huevos prehistóricos. La frase discurre con el sonido del agua del río.
Ya que hablamos de la novela latinoamericana, como olvidar Vine a Comala a conocer a mi padre, un tal Pedro Páramo, del escueto Juan Rulfo. Además de la gloriosa musicalidad de esas frases que perduran per se en la memoria, debemos agregar un plus, la temática universal que subyace: la búsqueda del origen, casi se siente que a partir de esta introducción se sostiene toda la obra.
Como comentario que da tela para muchos cortes recordar siempre el uso de palabras bellas o estéticas, esto que sería un principio de la estética en literatura es muchas veces dejado de lado en la búsqueda de originalidad a ultranza. No olvidar que si lo que decimos queda grabado en el éter, lo escrito es físico, además de etérico y recordemos también que si el batir de alas de una mariposa pudiese llegar convertido en huracán a las antípodas, seamos cautelosos con el medio ambiente espiritual manteniéndolo libres de impurezas y contaminantes, dado que es desde allí que se regenera el mundo físico, es seguro camino para construir un mundo mejor.
Aunque lo anteriormente citado es veraz en lo que a enriquecedor se trata, aunque una obra no solamente es el frontis y puede crecer sostenidamente en cuanto a riqueza, en capas de comprensión, en matices ora graciosos otras grotescos, lo humorístico y lo dramático igual que un edificio al que se le agregan dependencias o ambientes para las diversas actividades de sus habitantes.
Opulencia
HUMOR, INTRIGA, VERACIDAD Y PASIÓN.
Con Bustos Domecq, Borges y Bioy Casares ríen de palabras como azulino por azul o lechoso por opalescente y cualquiera si lo piensa un poco puede caer en el uso de palabras “hunde poesías”
Una obra contemporánea de Alessandro Bariccó “Tierras de cristal” reúne en algunos de sus indefinidos momentos felices, obra que puede considerarse magistral y de ella aprender la libertad que se permite un gran escritor, grandes cuotas de humor.
Gracias Señor por permitir que existan grandes escritores o que sigan apareciendo nuevos grandes escritores, puesto que nos aportan bienestar al intelecto. Vienen a ser uno de los elixires de la existencia.
Para ejemplo
La lírica, concisa descripción de las dos primeras oraciones sobre una ciudad dormida con un despertar de chapuzón de agua helada cuando nos encontramos con el derrumbe de cualquier solemnidad en la tercera oración.
Eran las tres de la madrugada y la ciudad estaba ahogada en el betún de su propia noche. En la espuma de sus propios sueños. En la mierda de su propio insomnio. Etcétera.
Alessandro Baricco, en “Tierras de Cristal”
Intriga
Nos alimenta la curiosidad por conocer más allá de la apariencia de los hechos. Para aquellos que no hayan leído a Bustos Domecq manos a la obra.
La desaparición de una legendaria gema contada por cuatro testigos laterales, el inveterado mayordomo, la pariente cuáquera etcétera. En una monumental novela de suspenso inglesa “ La piedra lunar” de Wilkie Collins
El crimen de una inquilina contado por cuatro compañeros de pensión, las diferentes percepciones de los personajes. “Rosaura a las diez” de Marco Denevi, Simetrías de una novela policial escrita por dos grandes. Una la Inglaterra victoriana, otro en un suburbio metropolitano.
Veracidad
Que da autenticidad o realidad aunque más no fuera sicológica. Por más maravillosa o fantástica que una obra fuera, debe mantener cohesión con la realidad. En la magistral obra La Metamorfosis de Franz Kafka, qué veracidad puede haber en la historia de un hombre que se despierta convertido en cucaracha o en coleóptero que no es lo mismo que cuca, en su propia cama. La veracidad viene cuando pensamos que quizá es una pesadilla de la que todavía no despertó, aunque denuncia además la deshumanización del hombre de ese momento, convertido en un engranaje ajeno a sus deseos y necesidades más íntimas.
Las grandes obras siempre son fuente de inspiración o disparadores para la recreación de otras obras. Cómo sería la Divina Comedia del Dante Alighieri sin las sagradas escrituras y el catecismo.
Metamorfosis puede ser este popular cuento mío “Recurrencia”. El disparador fue la anécdota de una amiga de mi adolescencia, quien soñaba por entonces que se le encogía el dedo y despertaba con el calambre, el resto es intuición, imaginación y para pegarme a alguien: Kafka.
RECURRENCIA
La inactividad de la vida de Pablo Fuentes cambió de pronto al despertar una fresca mañana de Septiembre: había soñado que perdía su forma humana para convertirse en un enorme ovillo de lana aunque lo único raro que notó fue que tenía acalambrado y encogido el dedo índice de su mano derecha y casi no le dio importancia al asunto, hasta que semanas después volvió a tener el mismo sueño. Había despertado hacia el mediodía, como era su costumbre, y notó que el hormigueo del acalambramiento se había extendido por toda la mano derecha. Entonces comenzó a preocuparse y se preocupó más cuando aumentó la frecuencia de los sueños: el mal le había tomado todo el brazo derecho, entonces decidió contárselo a su madre:
- Es de tanto dormir que se te está atrofiando el cuerpo- le contestó, sin levantar la mirada de su tejido sempiterno del cual tantas veces había hecho y deshecho las mismas partes, que la lana había terminado perdiendo el brillo y hasta la textura: además a causa del tiempo transcurrido entre sus yerros y aciertos ya ni siquiera recordaba para quién sería la prenda cuando la terminase.
“Al igual que mi antiguo profesor de letras, cree que no sirvo para nada. Ya habrá tiempo de que yo les demuestre lo contrario." Se dijo. No volvió sobre el tema pero continuó encerrado en su mutismo, con su brazo entumecido a cuestas.
- En lo único que te diferencias de un cadáver es en que el cadáver, por lo menos no estorba- le dijo su padre un año antes, la última vez que visitara la familia.
Pablo lo había escuchado más bien con indiferencia.
Las noches eran un suplicio: se la pasaba entre dormido y despierto en un sopor indefinido, temeroso quizá de que en cuanto le ganase el sueño perdería irremediablemente su forma humana.
Un caliente día de Diciembre, la madre molesta por su tardanza, fue a buscarlo en el dormitorio pero no lo encontró en la cama deshecha. En su lugar había un enorme ovillo de lana. Lo miró perpleja:
- Lo que necesitaba- se dijo, y lo incluyó en su tejido sempiterno.
Jorge J. Namur
© 1999-2010 Google
Esta re escritura de la metamorfosis de Kafka es una de las infinitas posibles y muestra que el cosmos literario crece etéricamente también como la tecnología y tantos otros adelantos sobre las espaldas de sus predecesores. La lacerante y entrañable temática: el deseo de volver al ceno materno a través del ovillo.
Pasión
Que se descubre en el deslumbramiento que la realidad produce para el autor transmitido a través de su percepción del mundo.
No existe pasión más ardiente que el Canto a mí mismo de Withman cuyas aguas según yo creo bebe de "el cantar de los cantares" y "salmos" del rey Salomón de las antiguas escrituras bíblicas, en esas aguas habría nacido Whitman, padre de la poesía moderna, según yo.
Aunque también percibo una gran riqueza aportada por lecturas sobre metafísica y masonería.
Para la memoria
Yo soy divino por dentro y por fuera
Y santifico lo que toco y lo que me toca
Y esta cabeza mía vale más que todos los credos y religiones.
Canto a mí mismo. Walt Withman
Yo soy la salud de tu cuerpo
Y me filtro en tu sangre y la restauro.
Canto a mí mismo
W.W.
Para escribir un buen cuento
Ingredientes: Concisión, originalidad, armonía, veracidad, pasión, intriga y humor. Un disparador y ganas de dar riendas sueltas a la imaginación pero usando la abundancia de Dios para construir con lírica y belleza, con música y memoria una catedral etérica que puede perdurar mientras perdure la memoria.
El menor número posible de palabras para expresar la idea, aunque también evitar la avaricia, porque se trata de darse a todos y a todos por igual y mucho tiene que ver también con el recorrido para contemplar y disfrutar de las obras de arte.
Palabras y familias de palabras bellas desechando la agresividad, el resentimiento y la escasez de elegancia. Dejemos esas cuotas de mal gusto para el mundo físico al que estamos confinados y recuperemos ética, estéticamente el mundo de las ideas, que es por donde se puede comenzar a construir el mundo denso. Si hay un mundo mejor posible, está en nosotros construirlo a través del pensamiento.
Estructura del Cuento Clásico y del Moderno
Lo primero que recuerdo me enseñó Alba Omil para la escritura de un buen cuento: conocer su estructura: Una introducción, un Nudo y un desenlace.
Introducción
Sitúa al lector en las dimensiones espacio temporal: El “Había una vez en un país muy lejano” tiempo y espacio del cuento clásico.
Nudo
Pero una posterior modernización del cuento llevó a la posibilidad de entrar de lleno en el nudo para ir desde allí posesionando en el tiempo y el espacio mientras que el nudo se va cerrando sobre sí mismo.
Desenlace
Aunque modernamente Horacio Quiroga dejó sentado que “cuento es un fin”. De esta definición asumimos que lo más importante en él es el fin, todo aquello que no vaya encaminado a ese propósito está de sobra y entorpece puede denominarse ripio o simplemente basura.
De esta definición podemos decir bebe o se nutre el cuento breve llevado a su apoteosis por Enrique Anderson Imbert, mucho antes de que se hablara del microrelato género dudoso y muy mentado por estos días.
Para memoria
Tabú
[Cuento. Texto completo]
Enrique Anderson Imbert
El ángel de la guarde le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.
-¿Zangolotino? –pregunta Fabián azorado.
Y muere.
FIN
El maestro Anderson Imbert, nos alecciona sobre lo breve e imaginativo casi de fábula que puede ser el relato y ser un cuento.
Pero aquí lo tenemos en su mayor desnudez, no puede ser menos que un fin sino corre el riesgo de dejar de ser un cuento.
No hay introducción ya que el lector se debe ubicar per se a partir de los sucesos. ¿Un despertar? (Kafkiano), un niño, su ángel de la guarda,
El breve nudo es si hicieras esto morirás.
Solo parece estar hecho de desenlace o fin. Lo hizo y murió
En este enjuto escenario imaginable por la modernidad del nombre Fabián y de los vocablos Tabú y zangolotino, sabemos que no fue por la época de oro ni siquiera el medioevo, sino más contemporáneamente.
Si todas estas recomendaciones no le sirven para mejorar su estilo como consuelo le digo, a mí nunca me gustó ni ver jugar al fútbol, y en la cancha soy menos que un inválido, simplemente porque no me interesa.
Pero como primer y último paso yo siempre me encomendaría al Arcángel Jophiel, y con la autoridad que me otorga la porción Divina de mi ser que “YO SOY” le decreto los pedidos de ayuda, según parece él es quien trabaja en el crecimiento del mundo interior. En la iluminación, si aún entonces la inspiración no viene, dedíquese a otra cosa, por ejemplo al fútbol o aprenda a tejer Randas, porque talento se tiene pero no siempre para las mismas cosas.
Disparador
Generalmente el que desea escribir siente que hay historias que quiere plasmar, o sensaciones que expresar pero si esto no fuera así, un método que puede resultar es buscar un disparador o inspiración. Una historia que nos haya conmovido y a la cual hubiéramos tenido acceso, o simplemente un titular que despierte nuestra imaginación. Yo sostengo que el mejor disparador es siempre la idea que nos desvela o la anécdota de nuestra historia personal o familiar que nos duele o carcome desde la interioridad de nuestro ser. También puede serlo un titular de diario sin que lleguemos a interiorizarnos de la historia que narra. Un autor español que tiene una página en Internet sostiene que con tres listas de palabras una sobre objetos otra sobre acciones y otra sobre temáticas se puede crear una historia.
Como corolario diré que las grandes obras literarias, las que aportan en lo estético, en lo filosófico mediando a través de la lírica entre eso que llaman memoria colectiva para Jung, u otras dimensiones para otros y la realidad, erigiendo universos etéricos capaces de subsistir en el mundo de los deseos per se, esas obras que merecen y ameritan infinitas relecturas, esas son las obras de arte sobre la que descansan la lengua, la memoria y la estética.
Y ahora a escribir de tal forma que valga la pena ser leídos y que a partir de aquello que construimos en las ideas pasará tarde o temprano al mundo físico para mejorarlo o entorpecerlo, la decisión de cómo quieres que el mundo futuro sea está en vos, sé cauto con lo que escribes y recuerda: palabras y plumas el viento las tumba, pero dice mi madre que dijeron que decían: lo escrito es indeleble.
Jorge Namur
Las Estancias, Aconquija, Catamarca
A principios de los ochenta viajé a Buenos Aires para recibir mi primer galardón literario, me sentía extasiado: visitando la mítica y luminaria megápolis, conseguí un excelente manual sobre el arte de escribir de Antoine Abalat, quien sostiene una práctica e infalible regla aurica de tres pilares como sostén de una obra literaria.
Estos serían:
CONCISIÓN,
ORIGINALIDAD
ARMONÍA
Aunque reconozco y acepto por válidas estas virtudes, como hedonista lector anhelaría la existencia de otras más: la hermética regla dice: lo que es arriba es abajo y viceversa: macro y microcosmo se rigen por las mismas leyes. Si partiera de Dios que es desde donde debiera partir todo aprendiz de escritor y sabiendo que Dios es lo indeleble, lo imperecedero y es luz al decir de Platón y San Pablo. Siete colores componen el espectro luminoso, siete son las dimensiones, siete sería pues el número básico de toda regla aurica. Siete llegarán a ser los pilares de una inigualable arquitectura literaria.
Para ello bastaría con aumentar cuatro virtudes cardinales a las anteriormente mencionadas para engrandecer la obra y estos pilares pueden sostener aireadamente el edificio cuyo frontis será superado por la complejidad.
Ellos son:
HUMOR,
INTRIGA,
VERACIDAD
PASIÓN.
A las tres primeras: Concisión, originalidad, armonía, las aceptaré como elementales, imprescindibles, ineludibles. Hasta es posible decir que son dimensionales o cuantificables.
A las cuatro agregadas las concibo como abstractas o difícilmente dimensionales y como acrecentadoras de la abundancia de los dones de Dios. Confirmando el principio Hermético, diremos: como es afuera es adentro y viceversa.
Yo soy la opulencia de Dios manifestada ante mí, para mi uso, aquí y ahora. Libro de oro de Saint Germaín.
Elementales
Concisión
Es precisión, es decir la certera dirección con la que se encamina el relato, sin extraviarse. Si un discurso puede abreviarse sin perder su sentido, es sin duda perfectible, aunque a veces el opuesto sea imprescindible para embellecer una obra. Para ejemplo citaré una humorada que puede leerse en el brillante autor argentino Marco Denevi, quien evitando concisión, casi en una licencia literaria: en su divertida “Ceremonia Secreta”, alejándose también de la morbosa vulgaridad en la que se encuentran tentadas a caer las artes actuales frente la diatriba sobre la estética, al vendaval de vulgaridades que recibimos como aleccionadoras en la abundante y generosa producción de textos que se suman a diario a la oferta. Agrega una chispa de humor divino cuando la señorita Leonides Arrufat ejecutando su diaria ceremonia iba a colocar la rama de ortigas en la puerta de la prostituta del barrio la tal Natividad González.
Pero cuando aquella mañana se detuvo frente a la casa de Natividad, cuando abrió la cartera y, conteniendo la respiración (a fin de volverse inmune al veneno de la ortiga), extrajo su mensaje; cuando iba a colocarlo sobre el umbral un rayo cayó sobre ella y la fulminó. El rayo era Natividad.
La cual Natividad, con cara de no haber dormido, con cara de haber estado toda la noche en acecho, pálida y despeinada, se plantó frente a la señorita Leonides y se puso a insultarla clamorosa y concienzudamente. La llamó con nombres erizados de erres y de pes como de vidrios rotos, le adjudicó imprevistos parentescos, le atribuyó profesiones a las que se suele calificar ya de tristes, ya de alegres; la apostrofó como los peores pecadores seremos apostrados el Día del juicio, y, en fin la exhortó a perpetrar con la pobre ortiga los más heroicos y menos vulgares usos y abusos.
Produce felicidad que Denevi no usara las palabras que hubieran sido precisas para no incurrir en una falta de concisión, aunque podemos imaginar en demasía aquellas palabrotas que nacen de la iracunda Natividad.
“Es bueno recordar la existencia de las excepciones”.
Saber cuando usarlas es fruto del esfuerzo sostenido por cultivar el gusto, la elegancia, que siempre irá mejorando ayudados por la lectura de buenos escritores. En este punto quisiera establecer una simetría con el principio de que lo único que no muta es la mutación del taoismo y visualizar el símbolo del Ying y del Yang. Esos dos espíritus, uno blanco aunque lleva un detalle negro, el otro negro, aunque lleva un detalle blanco. Ese conocimiento del balance entre los extremos puestos al servicio del arte es la literatura. El pintor dispone de los colores, el escritor de la palabra.
Toda obra debe meditarse y trabajarse para lograr la mayor expresión en el menor número de palabras posibles, y por sobre todo evitar definir situaciones con expresiones indefinidas.
Según Jean Guittone en “Le trabail Intellectuel” Todo arte de expresar consiste en decir tres veces la misma cosa. Se lo enuncia, se lo desarrolla y finalmente se lo resume en un rasgo.
“Se dice que se lo va a decir
Se lo dice
Se dice que se lo dijo”
Esto que digo se ejemplifica hasta el delirio en el cuento “Crescendo” de Dino Buzatti, refrescante humorada que muestra las infinitas posibilidades de re escritura que tiene un texto, la metamorfosis que sufren la decadente Señorita Anie Mottleri junto a su ilusorio pretendiente el notario Doctor Fassi.
Originalidad
Originalidad es oro, su opuesto: lugar común, en el que caemos por el uso abusivo del idioma, humano instrumento que refleja el estándar verbal del habla y del pensamiento contaminados por la falta de creatividad, nos llevan a caer en la falta de originalidad, esto quita relieve al discurso. Cuando podemos adivinar el sustantivo que sucederá a tal adjetivo o viceversa, hemos caído en esa tendencia que es menester evitar para lograr calidad en un texto literario. Cuando no tengamos algo original que decir, preferible es decirlo llana y desnudamente. Volviendo a la metáfora de Denevi cuando dice erizada de erres y de pes como de vidrios rotos es sin dudas original y posee relieve. Aunque a mí me Recuerda otra que Borges usara antes, en su obra “El inmortal” cuando dice: la lejanía se erizó de pirámides y de torres. Cuan escasos recursos para lograr la descripción de un paisaje. En ambos casos sorprende gratamente la originalidad del uso del verbo erizar.
Decir que tenía la semana erizada de parciales y prácticos.” Fue motivo de divertimento para mis compañeros de universidad el escuchar este comentario. Es bueno recordar así de paso también que para imitar siempre hay que imitar a los grandes, con serio riesgo en caso contrario de parecer un pobre hombre.
Para memoria
No tengo luz en casa
Pero con la vela alcanza
Para alumbrarme la amargura
No son tres puntos de sutura
De Pity Álvarez
Originalidad y creatividad del arte argentino, nos pinta una metáfora sobre el dolor en una crudeza que muestra el lenguaje coloquial, artísticamente utilizado.
Armonía,
Nace de las fuerzas gravitatorias tanto del macro como de los microcosmos igual pero en diferentes dimensiones, se refleja en el universo de las letras tanto en la armonización o musicalidad que subyace debajo del uso del idioma, la sucesión de palabras, como en el entramado de las palabras en el diseño de la obra. La musicalidad viene de la sonoridad Todos recordamos frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella lejana tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Del magistral Gabriel García Marquez en la inolvidable novela cien años de soledad. Cuya musicalidad casi suena como el redoble de tambores que precede al fusilamiento. Esa especie de sagradas escrituras de la saga familiar cuyas aguas inundaron primero la obra de Faulkner, posee esa musicalidad, esa armonía: Macondo era entonces una veintena de casas de caña brava y barro a orillas de un río de aguas diáfanas que se deslizaban entre piedras blancas y pulidas como enormes huevos prehistóricos. La frase discurre con el sonido del agua del río.
Ya que hablamos de la novela latinoamericana, como olvidar Vine a Comala a conocer a mi padre, un tal Pedro Páramo, del escueto Juan Rulfo. Además de la gloriosa musicalidad de esas frases que perduran per se en la memoria, debemos agregar un plus, la temática universal que subyace: la búsqueda del origen, casi se siente que a partir de esta introducción se sostiene toda la obra.
Como comentario que da tela para muchos cortes recordar siempre el uso de palabras bellas o estéticas, esto que sería un principio de la estética en literatura es muchas veces dejado de lado en la búsqueda de originalidad a ultranza. No olvidar que si lo que decimos queda grabado en el éter, lo escrito es físico, además de etérico y recordemos también que si el batir de alas de una mariposa pudiese llegar convertido en huracán a las antípodas, seamos cautelosos con el medio ambiente espiritual manteniéndolo libres de impurezas y contaminantes, dado que es desde allí que se regenera el mundo físico, es seguro camino para construir un mundo mejor.
Aunque lo anteriormente citado es veraz en lo que a enriquecedor se trata, aunque una obra no solamente es el frontis y puede crecer sostenidamente en cuanto a riqueza, en capas de comprensión, en matices ora graciosos otras grotescos, lo humorístico y lo dramático igual que un edificio al que se le agregan dependencias o ambientes para las diversas actividades de sus habitantes.
Opulencia
HUMOR, INTRIGA, VERACIDAD Y PASIÓN.
Con Bustos Domecq, Borges y Bioy Casares ríen de palabras como azulino por azul o lechoso por opalescente y cualquiera si lo piensa un poco puede caer en el uso de palabras “hunde poesías”
Una obra contemporánea de Alessandro Bariccó “Tierras de cristal” reúne en algunos de sus indefinidos momentos felices, obra que puede considerarse magistral y de ella aprender la libertad que se permite un gran escritor, grandes cuotas de humor.
Gracias Señor por permitir que existan grandes escritores o que sigan apareciendo nuevos grandes escritores, puesto que nos aportan bienestar al intelecto. Vienen a ser uno de los elixires de la existencia.
Para ejemplo
La lírica, concisa descripción de las dos primeras oraciones sobre una ciudad dormida con un despertar de chapuzón de agua helada cuando nos encontramos con el derrumbe de cualquier solemnidad en la tercera oración.
Eran las tres de la madrugada y la ciudad estaba ahogada en el betún de su propia noche. En la espuma de sus propios sueños. En la mierda de su propio insomnio. Etcétera.
Alessandro Baricco, en “Tierras de Cristal”
Intriga
Nos alimenta la curiosidad por conocer más allá de la apariencia de los hechos. Para aquellos que no hayan leído a Bustos Domecq manos a la obra.
La desaparición de una legendaria gema contada por cuatro testigos laterales, el inveterado mayordomo, la pariente cuáquera etcétera. En una monumental novela de suspenso inglesa “ La piedra lunar” de Wilkie Collins
El crimen de una inquilina contado por cuatro compañeros de pensión, las diferentes percepciones de los personajes. “Rosaura a las diez” de Marco Denevi, Simetrías de una novela policial escrita por dos grandes. Una la Inglaterra victoriana, otro en un suburbio metropolitano.
Veracidad
Que da autenticidad o realidad aunque más no fuera sicológica. Por más maravillosa o fantástica que una obra fuera, debe mantener cohesión con la realidad. En la magistral obra La Metamorfosis de Franz Kafka, qué veracidad puede haber en la historia de un hombre que se despierta convertido en cucaracha o en coleóptero que no es lo mismo que cuca, en su propia cama. La veracidad viene cuando pensamos que quizá es una pesadilla de la que todavía no despertó, aunque denuncia además la deshumanización del hombre de ese momento, convertido en un engranaje ajeno a sus deseos y necesidades más íntimas.
Las grandes obras siempre son fuente de inspiración o disparadores para la recreación de otras obras. Cómo sería la Divina Comedia del Dante Alighieri sin las sagradas escrituras y el catecismo.
Metamorfosis puede ser este popular cuento mío “Recurrencia”. El disparador fue la anécdota de una amiga de mi adolescencia, quien soñaba por entonces que se le encogía el dedo y despertaba con el calambre, el resto es intuición, imaginación y para pegarme a alguien: Kafka.
RECURRENCIA
La inactividad de la vida de Pablo Fuentes cambió de pronto al despertar una fresca mañana de Septiembre: había soñado que perdía su forma humana para convertirse en un enorme ovillo de lana aunque lo único raro que notó fue que tenía acalambrado y encogido el dedo índice de su mano derecha y casi no le dio importancia al asunto, hasta que semanas después volvió a tener el mismo sueño. Había despertado hacia el mediodía, como era su costumbre, y notó que el hormigueo del acalambramiento se había extendido por toda la mano derecha. Entonces comenzó a preocuparse y se preocupó más cuando aumentó la frecuencia de los sueños: el mal le había tomado todo el brazo derecho, entonces decidió contárselo a su madre:
- Es de tanto dormir que se te está atrofiando el cuerpo- le contestó, sin levantar la mirada de su tejido sempiterno del cual tantas veces había hecho y deshecho las mismas partes, que la lana había terminado perdiendo el brillo y hasta la textura: además a causa del tiempo transcurrido entre sus yerros y aciertos ya ni siquiera recordaba para quién sería la prenda cuando la terminase.
“Al igual que mi antiguo profesor de letras, cree que no sirvo para nada. Ya habrá tiempo de que yo les demuestre lo contrario." Se dijo. No volvió sobre el tema pero continuó encerrado en su mutismo, con su brazo entumecido a cuestas.
- En lo único que te diferencias de un cadáver es en que el cadáver, por lo menos no estorba- le dijo su padre un año antes, la última vez que visitara la familia.
Pablo lo había escuchado más bien con indiferencia.
Las noches eran un suplicio: se la pasaba entre dormido y despierto en un sopor indefinido, temeroso quizá de que en cuanto le ganase el sueño perdería irremediablemente su forma humana.
Un caliente día de Diciembre, la madre molesta por su tardanza, fue a buscarlo en el dormitorio pero no lo encontró en la cama deshecha. En su lugar había un enorme ovillo de lana. Lo miró perpleja:
- Lo que necesitaba- se dijo, y lo incluyó en su tejido sempiterno.
Jorge J. Namur
© 1999-2010 Google
Esta re escritura de la metamorfosis de Kafka es una de las infinitas posibles y muestra que el cosmos literario crece etéricamente también como la tecnología y tantos otros adelantos sobre las espaldas de sus predecesores. La lacerante y entrañable temática: el deseo de volver al ceno materno a través del ovillo.
Pasión
Que se descubre en el deslumbramiento que la realidad produce para el autor transmitido a través de su percepción del mundo.
No existe pasión más ardiente que el Canto a mí mismo de Withman cuyas aguas según yo creo bebe de "el cantar de los cantares" y "salmos" del rey Salomón de las antiguas escrituras bíblicas, en esas aguas habría nacido Whitman, padre de la poesía moderna, según yo.
Aunque también percibo una gran riqueza aportada por lecturas sobre metafísica y masonería.
Para la memoria
Yo soy divino por dentro y por fuera
Y santifico lo que toco y lo que me toca
Y esta cabeza mía vale más que todos los credos y religiones.
Canto a mí mismo. Walt Withman
Yo soy la salud de tu cuerpo
Y me filtro en tu sangre y la restauro.
Canto a mí mismo
W.W.
Para escribir un buen cuento
Ingredientes: Concisión, originalidad, armonía, veracidad, pasión, intriga y humor. Un disparador y ganas de dar riendas sueltas a la imaginación pero usando la abundancia de Dios para construir con lírica y belleza, con música y memoria una catedral etérica que puede perdurar mientras perdure la memoria.
El menor número posible de palabras para expresar la idea, aunque también evitar la avaricia, porque se trata de darse a todos y a todos por igual y mucho tiene que ver también con el recorrido para contemplar y disfrutar de las obras de arte.
Palabras y familias de palabras bellas desechando la agresividad, el resentimiento y la escasez de elegancia. Dejemos esas cuotas de mal gusto para el mundo físico al que estamos confinados y recuperemos ética, estéticamente el mundo de las ideas, que es por donde se puede comenzar a construir el mundo denso. Si hay un mundo mejor posible, está en nosotros construirlo a través del pensamiento.
Estructura del Cuento Clásico y del Moderno
Lo primero que recuerdo me enseñó Alba Omil para la escritura de un buen cuento: conocer su estructura: Una introducción, un Nudo y un desenlace.
Introducción
Sitúa al lector en las dimensiones espacio temporal: El “Había una vez en un país muy lejano” tiempo y espacio del cuento clásico.
Nudo
Pero una posterior modernización del cuento llevó a la posibilidad de entrar de lleno en el nudo para ir desde allí posesionando en el tiempo y el espacio mientras que el nudo se va cerrando sobre sí mismo.
Desenlace
Aunque modernamente Horacio Quiroga dejó sentado que “cuento es un fin”. De esta definición asumimos que lo más importante en él es el fin, todo aquello que no vaya encaminado a ese propósito está de sobra y entorpece puede denominarse ripio o simplemente basura.
De esta definición podemos decir bebe o se nutre el cuento breve llevado a su apoteosis por Enrique Anderson Imbert, mucho antes de que se hablara del microrelato género dudoso y muy mentado por estos días.
Para memoria
Tabú
[Cuento. Texto completo]
Enrique Anderson Imbert
El ángel de la guarde le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.
-¿Zangolotino? –pregunta Fabián azorado.
Y muere.
FIN
El maestro Anderson Imbert, nos alecciona sobre lo breve e imaginativo casi de fábula que puede ser el relato y ser un cuento.
Pero aquí lo tenemos en su mayor desnudez, no puede ser menos que un fin sino corre el riesgo de dejar de ser un cuento.
No hay introducción ya que el lector se debe ubicar per se a partir de los sucesos. ¿Un despertar? (Kafkiano), un niño, su ángel de la guarda,
El breve nudo es si hicieras esto morirás.
Solo parece estar hecho de desenlace o fin. Lo hizo y murió
En este enjuto escenario imaginable por la modernidad del nombre Fabián y de los vocablos Tabú y zangolotino, sabemos que no fue por la época de oro ni siquiera el medioevo, sino más contemporáneamente.
Si todas estas recomendaciones no le sirven para mejorar su estilo como consuelo le digo, a mí nunca me gustó ni ver jugar al fútbol, y en la cancha soy menos que un inválido, simplemente porque no me interesa.
Pero como primer y último paso yo siempre me encomendaría al Arcángel Jophiel, y con la autoridad que me otorga la porción Divina de mi ser que “YO SOY” le decreto los pedidos de ayuda, según parece él es quien trabaja en el crecimiento del mundo interior. En la iluminación, si aún entonces la inspiración no viene, dedíquese a otra cosa, por ejemplo al fútbol o aprenda a tejer Randas, porque talento se tiene pero no siempre para las mismas cosas.
Disparador
Generalmente el que desea escribir siente que hay historias que quiere plasmar, o sensaciones que expresar pero si esto no fuera así, un método que puede resultar es buscar un disparador o inspiración. Una historia que nos haya conmovido y a la cual hubiéramos tenido acceso, o simplemente un titular que despierte nuestra imaginación. Yo sostengo que el mejor disparador es siempre la idea que nos desvela o la anécdota de nuestra historia personal o familiar que nos duele o carcome desde la interioridad de nuestro ser. También puede serlo un titular de diario sin que lleguemos a interiorizarnos de la historia que narra. Un autor español que tiene una página en Internet sostiene que con tres listas de palabras una sobre objetos otra sobre acciones y otra sobre temáticas se puede crear una historia.
Como corolario diré que las grandes obras literarias, las que aportan en lo estético, en lo filosófico mediando a través de la lírica entre eso que llaman memoria colectiva para Jung, u otras dimensiones para otros y la realidad, erigiendo universos etéricos capaces de subsistir en el mundo de los deseos per se, esas obras que merecen y ameritan infinitas relecturas, esas son las obras de arte sobre la que descansan la lengua, la memoria y la estética.
Y ahora a escribir de tal forma que valga la pena ser leídos y que a partir de aquello que construimos en las ideas pasará tarde o temprano al mundo físico para mejorarlo o entorpecerlo, la decisión de cómo quieres que el mundo futuro sea está en vos, sé cauto con lo que escribes y recuerda: palabras y plumas el viento las tumba, pero dice mi madre que dijeron que decían: lo escrito es indeleble.
Jorge Namur
Las Estancias, Aconquija, Catamarca
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